
Cuando crecemos pasamos por un proceso durante el cual nos desprendemos de la protección de nuestros padres para poder enfrentar al mundo por nosotros mismos. Pero ¿Por qué nos es tan difícil vivirlo? ¿Por qué nos da miedo la responsabilidad?, ¿Por qué preferimos vivir sin tomar las riendas de nuestras decisiones?
Es que no entendemos que la juventud no necesariamente es sinónimo de irresponsabilidad, y que aunque no seamos independientes económicamente podemos serlo de pensamiento, claro que no basta con pensar de una manera y gritarlo a los “7 vientos” si a la primera oportunidad traicionamos lo que decimos.
Tomar las riendas de nuestras vidas es un proceso que puede causarnos miedo, pero tal vez este miedo tenga que ver con que nunca nos preocuparnos por prepararnos y estar capacitados para lograrlo, hay momentos de nuestra vida que creemos que toda el tiempo podremos depender de nuestro padres y otros en los que quisiéramos ya liberarnos de su tutela, es como cuando queremos ser grandes para tomar decisiones pero pequeños para afrontar las responsabilidades.
Los compromisos que adquirimos así como las decisiones que tomamos a diario son parte de nuestra libertad y autonomía y la forma en la que actuamos para enfrentar los problemas tiene que ver con los valores que nos hayan “inculcado” y los que verdaderamente llevamos a cabo, porque muchas veces frente a nuestros padres actuamos de una forma distinta a la que actuamos con los amigos; y aunque esto hasta cierto punto es natural, no lo es cuando hay una distancia enorme entre estos dos comportamientos.
Pero entonces, si estos aspectos son tan importantes para nuestra formación, habría que puntualizar ¿Qué es la libertad, la autonomía y la independencia?
Primero que nada la libertad es cuando uno como persona es capaz de tomar decisiones basándose en su voluntad y sin ser obligada, por sus características la libertad conlleva responsabilidades que es necesario afrontar pues no se puede olvidar que “la libertad de uno termina cuando empieza la de los demás”. La autonomía es el complemento de la libertad pues es la capacidad para darse normas a uno mismo sin influencia de presiones externas, es más un proceso que cada uno de nosotros debe de vivir, y por último la independencia es actuar de acuerdo a nuestras propias convicciones sin tener la necesidad de recibir la aprobación de otras personas.
Cada una es muy difícil de alcanzar sobre todo en una sociedad en la que los medios masivos de comunicación nos han recreado una forma de ver la vida muy superficial en la que la libertad se ve confundida con el libertinaje, la autonomía se ve muy lejana porque las normas están dictadas por los grupos sociales dominantes y por lo mismo la independencia se ve bloqueada porque vivimos pendientes de las tendencias y la moda, tanto que muchas veces los jóvenes creemos que si esta no se sigue (sobre todo en la forma de hablar y vestir) no se podrá formar parte de un circulo social.
Esta incapacidad de lograr ser personas libres, autónomas e independientes también nos afecta en la escuela, porque constantemente necesitaremos de las indicaciones de un docente, no desarrollaremos nuestra creatividad ni nuestras capacidades, incluso tal vez ni siquiera podamos defender lo que pensamos, pues al estar pendientes del “¿Qué dirán? dejamos de ser nosotros mismos para lograr sobrevivir.
Esto no es sano, y cada uno de nosotros tendría que hacer un examen minucioso de su vida para encontrar si realmente se ha alcanzado la independencia, la libertad y autonomía, y que tan congruente es nuestra forma de pensar con la forma en la que actuamos. ¿Estamos listos?
Referencias Electrónicas


1 comentarios:
Me parece muy importante su aporte al concepto de libertad y autonomía tan vivencial y cotidiano que nos permite comprender nuestras acciones.
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